|
ARTICLES-ARTICULOS HOME
HEALTH
HIV POLICY - ENGLISH
HIV
POLICY - ESPANOL
A TU SALUD
MARCIO COCHELLA - ESPANOL
MARCIO COCHELLA - ENGLISH
LITERATURE
POEMS
ENSUENOS
REVIEWS
POLITICS
CONRADO TERRAZAS - ENGLISH
CONTRADO TERRAZAS - ESPANOL
INMIGRACION
IMMIGRATION
NUESTRA VISION
POLITICS
ENTERTAINMENT
AL BALLESTEROS
ALBERTO OROZCO
GIPSY
MUSIC
SAMARA IN THE CITY
TRAVEL
TRAVEL
LIFESTYLE
CARLOS MANUEL - ENGLISH
CARLOS MANUEL - ESPANOL
OSCAR RECONCO
ENERGY READING
GABRIEL ARANDA
PLUMAS ROSAS
COCINITA DE CHICHI
GUEST CONTRIBUTOR
ADELANTE STAFF ARTICLE
Previas Ediciones
Past Editions |
Morderse las uñas,
repetir los movimientos o palabras, y otros “malos hábitos”, pueden
arruinar su calma, su buen humor y hasta su imagen…
Siga este plan que le será muy útil!
Hay hábitos realmente malos, y hay otros solamente malos. Este artículo es
sobre el segundo tipo, que, digamos, no es de los que amenazan su salud –
como el exceso de cigarrillos o alcohol – sino que más bien son algo
molestos, difíciles de desarraigar, que afligen a quienes lo padecen y
también a las personas que lo rodean.
Un amigo mío se ha estado mordiendo las uñas desde que era niño. Eso es
embarazoso e incluso vergonzoso para él, pero no puede dejarlo. Ha
intentado hacer lo imposible, desde guantes a sustancias amargas aplicadas
a las uñas. Sin embargo, sigue mordiéndoselas. Otro amigo amplía su arte
de comunicarse con sonidos como: “mmm,” “ehee,” o palabras como “ya,” “vaya,”
y “pues.” También nos hemos distraído alguna vez con los que tamborilean
con los dedos sobre la mesa, los tronadores de nudillos y rodillas, y los
que zapatean con música imaginaria.
Tal vez usted lleve a cuestas un hábito como estos que desearía dejar de
lado. Si alguna vez ha tratado de ponerle freno, entonces sabe lo
frustrante que puede resultar el empeño. El consejo convencional
usualmente sugiere un asalto frontal a ese comportamiento. Por ejemplo:
encontrar un sustituto, tal como la goma de mascar en vez de morderse las
uñas; realizar respiraciones profundas y relajantes cuando se sorprenda
tamborileando la mesa o zapateando; centrar su atención en el hábito (adelante,
haga lo que tiene que hacer, pero preste atención a cada mordisco a la uña,
a cada “mmm,” o “ya” que diga.) Esta teoría afirma que cuanto más
consciente esté de su patrón automatizado, más se acercará a emprender una
acción contra él mismo.
La clave para acabar con un mal hábito está en encarar la mordida de las
uñas o el tronar de los nudillos solo una vez que usted ha cambiado la
forma en que su voz interior analiza y juzga sus acciones. (Ejemplo: No
puedo dejar de morderme las uñas; luego soy débil e inmaduro.) El
especialista declara que uno obtiene los mejores resultados al incrementar
el nivel general de optimismo en lugar de centrarnos en los problemas que
nos impiden superar un hábito específico. “Cuando se ataca el ambiente
mental global, las pequeñas secciones se disiparán inmediatamente,”
explica el Dr. Seligman.
El Plan de la A a la E
El método del Dr. Seligman consiste de cinco pasos sencillos, que ha
denominado “de la A a la Z.” Para ello, el especialista sugiere primero
empezar escribiendo la parte del ABC: adversidad, bases y consecuencias.
“Cuando uno se encuentra con la adversidad, la reacción es pensar en ella.”
“Sus pensamientos rápidamente se asientan sobre una base de creencias.
Estas creencias pueden volverse tan habituales que uno no se da cuenta
siquiera que las tiene a menos que se detenga y se centre en ellas. Y este
tipo de creencias no se distorsiona tan fácilmente; tiene sus
consecuencias”
Comencemos:
Adversidad. Describa su problema en la forma mas objetiva que pueda.
Absténgase de todo juicio. (Podrá hacerlo más adelante)
Bases. Es el campo de las creencias y es aquí donde tiene que poner algo
de usted. Siéntase en libertad de regañarse tanto como pueda. Ejemplo: “No
tengo fuerza de voluntad. Soy muy débil para renunciar a morderme las uñas.”
Consecuencias. Ahora note sus sentimientos. De la manera más honesta
posible, describa los comportamientos a los que conducen esos sentimientos.
Ejemplo: “Estuve avergonzado. Puse mis manos en los bolsillos y eso
dificultó que continuara en forma fluida mi exposición.” Me sentí
totalmente impotente en la reunión.”
La A es su hábito. La B es como usted racionaliza por continuarlo. La C es
su incentivo para el cambio. La forma de preparar el terreno para el
cambio, es alterar la dirección de B, que es el fundamento de las
creencias. Para hacerlo, agregue D al ABC. Sí, parece una ecuación
matemática pero con muy buenos resultados.
Disputa. Usted ha dedicado una vida a aprender como discutir. Ahora es
tiempo de hacer que la práctica trabaje por usted mediante un desafío a
las creencias negativas. La forma es que se explique a usted mismo los
eventos, determinar el grado de impotencia al que ha llegado o el grado de
energía adquirido cuando se encuentra un contratiempo diario.
Como verse a si mismo
Al tiempo que busca la forma en que usted se ve a si mismo y a sus hábitos,
puede también usar una suerte de primeros auxilios anti hábitos: Cada vez
que sienta que viene un pensamiento negativo, recurra a una distracción.
Por último, dar un palmazo a la pared o utilizando su propia cabeza
golpeándola contra la misma pared y gritar Alto…Ya basta! Le hará desviar
temporalmente su atención de un pensamiento patrón. Quizás le duela un
poquito la cabeza, pero sin duda, los resultados serán alentadores. |