PLUMAS ROSAS

Sergio Sepúlveda

ARTICULOS - ARTICLES

ARTICLES-ARTICULOS HOME

HEALTH

HIV POLICY - ENGLISH

HIV POLICY - ESPANOL

A TU SALUD

MARCIO COCHELLA - ESPANOL

MARCIO COCHELLA - ENGLISH

LITERATURE

POEMS

ENSUENOS

REVIEWS

POLITICS

CONRADO TERRAZAS - ENGLISH

CONTRADO TERRAZAS - ESPANOL

INMIGRACION

IMMIGRATION

NUESTRA VISION

POLITICS

ENTERTAINMENT

AL BALLESTEROS

ALBERTO OROZCO

GIPSY

MUSIC

SAMARA IN THE CITY

TRAVEL

TRAVEL

LIFESTYLE

CARLOS MANUEL - ENGLISH

CARLOS MANUEL - ESPANOL

OSCAR RECONCO

ENERGY READING

GABRIEL ARANDA

PLUMAS ROSAS

COCINITA DE CHICHI

GUEST CONTRIBUTOR

ADELANTE STAFF ARTICLE

Previas Ediciones
Past Editions

El inevitable factor “ex”

“Yo no se lo que sentí esa tarde que te vi, yo pensaba en otras cosas, fuiste mucho para mi. Fuimos presos de un impulso, yo solo buscaba amor… Si aún te queda algo de amor dentro de tu corazón no me mires a los ojos, que me muero, yo me muero de dolor, hacelo por mí”

– Ataque 77 “Hacelo por mí”

Debo agradecer la posibilidad de contar a ustedes la siguiente historia, a un par de amigos ecuatorianos quienes compartieron en la sagrada familia del ciber queer historias personales de carácter universal, tal vez eso sea lo único que compartimos y de cierto modo nos identifique, más aun nos permita reconocernos cada vez que caminamos por la vía pública…

Hago esta aclaración honesta, porque la historia que trato de contar ya fue contada y vivida por otros, es decir, es un relato que no me pertenece, pero del cual me apropio para trazar cierto camino de nuestros deseos itinerantes y furtivos, siempre a la deriva melancólica por un futuro que ha de/venir imaginario.

El fin de semana largo que recién pasó, y venciendo mi natural timidez propia de quienes pasamos de los treinta años, invité a un ex; una de esas raras figuritas de antaño que ha logrado moverme el piso más fuerte que un terremoto.

Llegó puntual a la cita, lucía más apuesto de lo que yo recordaba y más dueño de sí mismo que de costumbre; con cabellos recién cortados y cada uno en su lugar, muy bien vestido en su habitual estilo. Yo por el contrario, vestía íntegramente de cuero (sí, efectivamente de cuero). Cuando se percató de mi indumentaria me dijo en tono audaz: - hoy estás en cueros! - a lo que contesté sonriendo: - yo te he visto en cueros en otras ocasiones también - y sentí que el hielo empezaba a romperse

Cada vez que me atrevía a poner termino a mis relaciones, cualquiera sea la importancia de alguna de ellas, decidía ferozmente no volver nunca más al pasado, es decir, era un termino fatal, la amistad no tenía cabida, ni siquiera una llamada telefónica para saber como estará aquel amor obstinado de ayer. Mi política la decidí desde muy chico, era mi idea ingenua de dar vuelta la página y “si te he visto no me acuerdo”.

Había perdido contacto con él por más de un año, y apenas –vagamente- seguimos con los mensajes de celular o correos electrónicos. La verdad es que después de casi dos años quise encontrarlo, solo con verlo empecé a sentir maripositas en el estómago. ¿Sería la fría noche, sería el ambiente de la cafetería o sería la luna llena?

Nos ubicamos en la barra, y poco a poco fueron fluyendo los más variados temas cotidianos mientras cada uno fumaba su cigarrillo preferido y compartíamos una copa de pisco sour, que siempre fue nuestro trago favorito. Nada serio ni nada profundo. En un momento de la noche, nuestras rodillas se rozaron por coincidencia y ya no eran maripositas lo que sentía... eran descargas eléctricas las que recorrían mi cuerpo!. ¿Cómo puede ser después de tanto tiempo?

En ese instante empezó a contarme de cómo se sentía, de sus relaciones pasadas, de la ambigüedad que sentía con respecto a la identidad sexual, me señaló sus nuevas preferencias, quiénes le llamaban la atención en la cafetería, etc. etc. etc. Y yo solo atinaba mirarlo a sus ojos, tratando de verme reflejado en ellos, sin éxito por supuesto.

El clímax llegó con la despedida, a la medianoche, cada quien para su casa; un fuerte abrazo me dejó su perfume hasta más allá de la madrugada, en compañía de Ataque 77 y unas cuantas canciones corta-venas.

Era el hombre perfecto para cualquier mortal y yo no hice el menor intento por llegar a él, no sacrifiqué mi tiempo, no fui detallista como solía serlo y tengo ahora un libro entero escrito de lo que no hice para poder acercarme a él. En realidad y siendo honesto, traté de alejarlo y lo único que conseguí fue alejarme de mí mismo y encerrarme en una depresión nefasta.

¿Qué nos hace pensar que somos indignos de ser amados?

Esa pregunta se la formulé a un buen amigo y entre alcohol y algo más llegamos a conclusiones como las siguientes:

Nos sentimos culpables, nos sentimos vulnerables, nos sentimos pecadores, nos sentimos inferiores, nos sentimos amenazados, nos sentimos inseguros, nos sentimos usados, nos sentimos cansados, nos sentimos desesperanzados, nos sentimos desilusionados, etc.

Son tantos “mea culpa” que resultaría por demás aburrido el seguir con la descripción del ¿cómo nos sentimos? en la búsqueda del amor. Estoy seguro que si nuestro Príncipe Azul entrara en éste momento por la puerta y nos ofreciera llevarnos al Reino Mágico en su corcel blanco, seguramente le diríamos que no, y así de pronto terminó el análisis pormenorizado del tema.

He leído nuevamente los correos electrónicos, las frases lindas y tiernas y las metáforas de los caballeros de brillante armadura desenvolviendo sus espadas, y un suspiro se ha escapado. Recuerdos de amores pasados que nos enseñan en el presente.

Debo admitirlo, temo ilusionarme y enamorarme.... salir de debajo de la piel de látex y mostrarme sin bronceado; temo ser herido y lastimado, temo lastimar y herir, temo no ser recíproco, temo no controlar las emociones y al demonio interno, temo despertar un día soleado con su presencia junto a mí, y al día siguiente saber que se ha alejado; en definitiva, le temo al futuro, aquel que ni las gitanas, ni las bolas de cristal pueden descifrarnos.

Prometo que la próxima vez que vea a mi ex, le llevaré un peluche con efecto retroactivo por todo lo que no hice, no dije, ni entregué. Quizás así pueda verme reflejado en sus ojos por una sola vez.

 

| INICIO | ARTICULOS | CHULO DEL MES | EVENTOS | HOROSCOPO | ACERCA DE NOSOTROS | CONTACTENOS | MEMBRECIAS |
| ENLACES | A DONDE IR | SUSCRIBETE A ADELANTE | CUARTO DE CHARLAS |TIENDA | ARTE Y MODA | FOTOS | DIVERSION |

| HOME | ARTICLES | HUNK OF THE MONTH | EVENTS | HOROSCOPE | ABOUT US | CONTACT US | MEMBERS |
| LINKS | WHERE TO GO | SUBSCRIBE TO ADELANTE | CHAT ROOM | MARKETPLACE | ART AND FASHION | PHOTOS | FUN STUFF |