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En esta vida
hay muchos misterios y a medida que pasa el tiempo el hombre está muy
cerca de descubrir algunos de ellos, pero hay uno que siempre me ha
fascinado y es el misterio de "la muerte". ¿Qué pasa en ese momento? ¿Quién
está con nosotros cuando llega ese momento? ¿Y quién nos ayuda a hacer esa
transición más fácil? Hay muchos estudios que se han hecho de ese momento
tan crucial en la vida de todos los seres humanos para poder entender un
poco más sobre este misterio.
Este artículo lo voy a basar en mis propias experiencias y en algunas
experiencias que se me han relatado. La información aqui presentada será
quizá un poco rara, o considerada mística o un poco alejada de la realidad
y es por esta razón que les invito a que abran su mente y su corazón y
compárenla quizá con algunas experiencias que ustedes mismos hayan tenido
o hayan escuchado.
Según mis experiencias, en ese momento en que estamos a apunto de partir
al otro lado, a ese lado de la vida que hasta ahora continúa siendo un
enigma, pasan muchas cosas que a veces son difícil de explicar y de
entender. Nuestros seres queridos que están muy cerca de abandonar este
mundo terrenal nos envían mensajes de que ya están listos para partir y
nos demuestran de una u otra manera que algún familiar querido, o alguien
cercano a ellos los visita en ese momento y esto lo compruebo con los
siguientes ejemplos:
En 1990 mi mejor amigo Robert, estaba muy enfermo con cancer en los
pulmones y con diferentes neumonías relacionadas con el VIH/SIDA. Noche
tras noche nos sentábamos a platicar de todos los momentos felices que
pasamos juntos y hablábamos de ese momento de la muerte que llegaría tarde
o temprano. A mi personalmente se me hacia muy difícil hablar de este tema,
pero para Robert era algo muy sencillo y de sus labios emanaba mucha
sabiduría y entendimiento sobre la muerte. Uno de tantos días que
estábamos juntos, llegó a la casa un paquete de el correo con remitente de
Nueva York. El paquete contenía un video familiar que fue enviado por la
mama de Robert. En el video se veían escenas de momentos muy felices
cuando Robert era muy joven y especialmente el veía repetidamente la
escena donde él salía con su papa. El mirar este video se convirtió en una
rutina diaria para él. En otra ocasión mientras estábamos en San
Francisco, recuerdo claramente que se levantó muy asustado de la cama
llorando como un niño porque había sido visitado por su padre que había
muerto hace 15 años. Dos meses después Robert falleció. Algo muy raro pasó
después de su muerte, jamás pude encontrar el video que nos fue enviado,
había desaparecido misteriosamente y hasta el día de hoy nunca lo encontré.
Cuidar de Robert fue la escuela mas grande de mi vida, puedo decir con
mucha seguridad que el haber tenido la oportunidad de cuidarlo durante
todo su tiempo de vida me es casi igual al haber obtenido una maestría en
una universidad y no digamos el cambio y crecimiento espiritual que logré
entonces debido a todas las conversaciones filosóficas y a el contacto que
tuve con él después de muerto.
Otra experiencia muy profunda que tuve y que una vez más viene a confirmar
que sí somos visitados en el momento de partir al otro lado, y esta fue la
experiencia de la muerte de mi padre.
Mi papá falleció en abril de el 2005. Afortunadamente tuve la oportunidad
de estar con él en enero, de abrazarlo y besarle su cabecita llena de
canas y también tuve la oportunidad muy lígera de hablar de su futura
partida. Mientras me abrazaba fuertemente decía…”cuídese papá (forma
cariñosa de referirse a los hijos) porque a la mejor no lo vuelvo a ver,
yo creo que esta es la última vez que estamos juntos”…”deje de hablar
tonterías” le respondí yo con un tono de voz quebrada, a punto de soltar
el llanto. Él tenía razón, fue la última vez que lo vi. Su partida me fue
fácil de asimilar porque tuve la oportunidad de atenderlo mientras estaba
con vida.
En una conversación que tuve con mi mamá antes de que mi papá falleciera,
me contaba que en repetidas ocasiones mi papá le llamó varias veces a su
cuarto mientras trataba de dormir, diciéndole que por favor le dijera a
esa niña que estaba enfrente de él que lo dejara dormir, que él no podía
jugar porque ya era muy tarde. Mi mamá miraba alrededor y no había ninguna
niña en el cuarto. Esto pasó repetidas veces, lo que hizo pensar a mi mamá
que mi papá estaba entrando en un estado de demencia. En uno de esos
momentos que mi padre llamaba a mi mamá porque la niña estaba de nuevo
molestándolo, mi mamá sintió en el cuarto de mi papá la presencia de su
hija Marielena que había muerto hace más de 45 años. Ella fue la primera
hija de mi papá que había fallecido a muy temprana edad y ella venía ahora
a recogerlo para llevárselo a ese lugar tan sagrado y donde todos algún
día tendremos que visitar.
En mi próximo artículo "los mensajes recibidos de nuestros seres ya
fallecidos"…Esté pendiente. |