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Primeros pasos para el desarrollo espiritual: seguridad, autocontrol y presencia
Para alcanzar una calidad de vida apropiada, es necesario enfocarnos en el cuidado y desarrollo tanto de nuestra mente, como de nuestro cuerpo y espíritu. En el siguiente artículo me enfocaré en el libro de Rudolf Steiner sobre el desarrollo espiritual porque considero que si realmente queremos alcanzar un estado de bienestar generalizado en nuestras vidas, el desarrollo espiritual es clave para ello. Si en tu caso, tu desarrollo espiritual se enfoca en tu religión y tienes rituales de los que participas consistentemente, este artículo te puede dar nuevas sugerencias desde una perspectiva metafísica.
Steiner sugiere que para desarrollo espiritual necesitamos enfocarnos en tres virtudes: seguridad en nosotros mismos, autocontrol y en el estar presentes. Seguridad en nosotros mismos significa que creemos que tenemos las capacidades para alcanzar nuestras metas y que merecemos alcanzarlas. La seguridad en nosotros mismos nos da la fuerza y energía para salir adelante. Quizás a lo largo de nuestras vidas hemos recibido mensajes negativos o hemos tenido fracasos que nos han dejado sin autoestima y con pensamientos negativos sobre nuestro valor como seres humanos. En ese caso, es necesario empezar por tener un diálogo interior positivo que nos diga a nosotros mismos que sí podemos y que vamos a lograr lo que queremos. Que tenemos defectos pero también virtudes y que merecemos aquello que buscamos. Cuando nuestra voz interior nos da mensajes muy negativos es muy difícil sentirnos bien con nosotros mismos. Debemos callar a esa voz interior que es nuestro peor enemigo y cambiarla por una voz amorosa que nos diga: Sí se puede! Eres un ser humano valioso!
Una vez que te sientas más seguro de ti mismo, el próximo paso consiste en desarrollar el autocontrol. Esto tampoco es fácil ya que todos tenemos algún área en nuestras vidas donde no nos sentimos en control.. Por ejemplo, algunas personas con adicciones no pueden controlar el consumo de drogas o alcohol. Otros tienen ese problema con la comida, el sexo o el trabajo. Exceso en cualquier actividad nos quita energía para hacer otras cosas importantes en nuestras vidas. ¿Cómo sabemos que tenemos un problema de autocontrol? Cuando nos damos cuenta que aunque queremos dejar de hacer algo que es negativo para nosotros mismos, no podemos dejar de hacerlo. A veces podemos llegar a alcanzar ese autocontrol por nosotros mismos pero la mayoría de las veces es necesario pedir ayuda.
Asistir a grupos de apoyo de doce pasos, o pedir consejería puede hacer una diferencia muy grande para salir adelante. Por ejemplo, yo tenía problema con controlar todo lo que comía y aunque todavía no lo tengo resuelto del todo, el participar en Weight Watchers me ayudó a desarrollar una disciplina mayor, me ofreció información y me ayudó a bajar muchos kilos. Hay que ser lo suficientemente humilde para poder saber cuando necesitamos ayuda y pedirla.
Una vez que nos sentimos seguros de nosotros mismos y estamos en control de nuestras vidas, el último paso es el desarrollar presencia: es decir estar presentes a lo que sucede a nuestro alrededor. No estar pensando en el pasado o en el futuro pero enfocarnos en nuestro presente: lo que estamos viviendo. El estar presentes nos da la oportunidad de experimentar con nuestros sentidos: lo que vemos, lo que oímos, lo que olemos, lo que percibimos. Estar presente significa dejar ir todos los pensamientos y enfocarnos en la persona que está frente nuestro, o el lugar donde nos encontramos. Steiner sugiere que una vez alcanzadas estas tres virtudes, es necesario encontrar “ritmos” que permitan controlar nuestro desarrollo interno. Por ejemplo sugiere hacer actividades consistentemente todos los días como puede ser: la meditación o hacer una evaluación del día antes de ir a dormir. Cualquier actividad que repitamos en forma diaria que nos centre puede servir para ese propósito. Si no tienes experiencia en meditación, te sugiero que la trates. Cierra los ojos y enfócate en tu respiración. Inhala y exhala muy despacio. Te darás cuenta del efecto en tu paz interior que tiene el solo hecho de cerrar los ojos por unos minutos y enfocarte en tu respiración. Si lo puedes hacer por 10 minutos en la mañana cuando te levantas y otros 10 minutos antes de ir a dormir, te darás cuenta lo eficaz que puede ser la meditación para alcanzar una mayor paz interior.
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