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Una vista alternativa de un inmigrante
Una reforma de inmigración ha sido un asunto de política interna primordial y objeto de debate durante los últimos 18 meses. Como ningún otro asunto, nuestra amenaza y necesidad de extranjeros es un tópico cargado de emociones para la mayoría de los americanos. Ya no es algo dividido por partidos, creencias religiosas o estatus social: la manera como los extranjeros pueden entrar, trabajar y residir en los Estados Unidos le importa a todos.
En cuanto a las contribuciones a negocios, el impacto a servicios sociales, proyecciones estadísticas, y medidas de refuerzo, muchos ven a los inmigrantes como un solo grupo uniforme. Como americano que llegó a los Estados Unidos siendo niño, me sorprende esta forma de ver las cosas tan cerrada. Mientras que es verdad que hace 100 años, durante la revolución industrial, los inmigrantes venían a los EE.UU. a llenar puestos de trabajo generales para mejorar sus economías y las de sus familias, mucho ha cambiado desde entonces.
Durante los últimos 100 años, las circunstancias políticas, sociales y culturales han cambiado dramaticamente en los EE.UU. y en otros países. Los americanos comprometidos en el debate sobre inmigración, sin embargo, al parecer no pueden ver las cualidades de los inmigrantes que están llegando. Tal parece que al debatir sobre las reglas de admisión, residencia y ciudadanía para los nuevos inmigrantes, todo mundo se enfoca en trabajadores del campo, granjeros, trabajadores de fábricas y trabajos similares para los cuales no se necesita preparación, trabajos que generalmente los nativos no quieren.
Como un abogado de inmigración y un inmigrante, no estoy de acuerdo con la imagen que se tiene de los nuevos inmigrantes. La gran mayoría de mis clientes, y extranjeros nacionalizados a quienes voy conociendo en diferentes partes del país, no son inmigrantes por razones económicas. Venimos aquí para hacer cambios con nuestras vidas, algo que nuestros paises de origen no nos ofrecen. Algunos vienen por persecuciones debido a su orientación sexual. Otros, vienen porque en sus paises hay revoluciones o situaciones políticas muy complicadas. Pero en la gran mayoría, somos personas altamente educadas, somos trabajadores y contribuimos a la sociedad americana. Doctores en México, abogados en Colombia, científicos en Cuba, son altamente respetados y profesionales bien pagados. Por la razón de que hemos alcanzado nuestras metas en nuestros paises de origen y ya no podemos escalar más es que venimos a los Estados Unidos. A diferencia de los inmigrantes que vinieron hace 100 años buscando la oportunidad para comer, tener cobija, o simplemente sobrevivir, nosotros venimos para tener éxito.
Al reconocer nuestra fuerza y proveernos con oportunidades, los Estados Unidos prueba nuevamente que es la democracia más consolidada del mundo. En cualquier otro país a donde vayamos como “no nativos”, nuestro acento, raza, cultura, o trayectoria nos delegaría a la base de la escalera por una carrera. No en los EE.UU. Aquí, la gente es reconocida por sus logros y potencial.
El aceptamiento mutuo entre inmigrantes y nuestra recién-encontrada patria es más fuerte y duradera. No cuestionamos las reglas porque crecimos con autoridad rígida. No nos detenemos con pequeños logros porque sabemos que tenemos un gran camino por delante. Tomamos las oportunidades porque hemos esperado mucho por ellas. ¿No somos acaso los ciudadanos que los EE.UU. debería apreciar? Son nuestras contribuciones las que crean ventajas competitivas, prosperidad económica y diversidad cultural, las piedras angulares de una sociedad exitosa.
A menos que las leyes de los EE.UU. continuen motivando a la gente más preparada y brillante a no solamente estudiar aquí, sino a quedarse y contribuir, la gente más preparada y determinada se irá a otro lado. Sabemos que hay miles de trabajos americanos que se están moviendo a otros paises. Para parar este flujo, los EE.UU. necesita atraer y retener a esos inmigrantes exitosos. Aquellos que crean trabajos mediante el dinero que gastan en cuidado de niños, inversiones, casas, autos, servicios y otros asuntos económicos. Esos son los inmigrantes que deben considerarse cuando los americanos debaten sobre las versiones recientes de nuestras leyes de inmigración.
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