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Es tan fácil perderse, sin saber dónde te fuiste…
La verdad es que no sé bien lo que escribo ni menos las motivaciones que alientan mis fracasadas palabras, pero me animo en afán terapéutico a desahogar ciertos encantos y desencantos venidos desde hace tiempo…
Y no fue solo por las cosas que tú y yo supimos contarnos e inventarnos, sino por todo el entusiasmo cariñoso, ingenuo, tierno, lúdico y sentimental que supimos entregarnos.
Muchas cosas que decir, la verdad es que siempre me acuerdo de ti, y por momentos me invaden imágenes del futuro hechas del pasado breve que cruzamos juntos, y me angustia, me angustia la sola posibilidad de que sea cierto...(jejejeje) paranoia, enfermedad mental, pesadillas, nostalgias, duelos, recuerdos que se tejen en mi mente cuando evoco tu nombre.
Y ciertamente te extraño muchísimo, aunque no intento explicarlo ni tampoco me interesa tratarlo en mi análisis terapéutico tedioso, porque esos momentos son solo míos y soy tan egoísta que no los cuento a nadie y no me interesa compartirlos con nadie, aunque reconozco que en más de alguna ocasión he abierto mi boca... pero bueno nada de qué sentirme culpable.
Decir que te extraño, sobretodo tus energías, alegrías, conversaciones, tu aliento, tus labios, tu amistad, tu transparencia, tu dulzura, tus vestidos, tus desvestidos, tu cuerpo y tu calor.
La otra noche viniste a verme mientras dormía, yo soñaba que viajaba por Valparaíso y te encontraste conmigo, fue muy raro porque eras muy real como todas las veces que vienes a visitarme, y ya son tantas las veces que dudo seas una producción solamente onírica. Pero esta vez fue totalmente distinta a las anteriores, primero me saludaste y luego lloraste porque no sabes como encontrarme. Sin querer desperté un poco asustado, tal vez porque por primera vez me di cuenta que podía ser cierto, que en la vida real no sepas como encontrarme.
Y entonces me puse a recordar y sumar la cantidad de veces que nos cruzamos, y tú sabes muy bien que anduvimos por los mismos lugares -ciudades, boliches, universidades, cafés, calles, aeropuertos, playas, etc.- y al mismo tiempo sin ninguna chance del destino por vernos las caras siquiera. Pero bueno la vida es la vida y el destino juega a los dados.
Te juro alma mía, que intenté dormirme otra vez para encontrarte en mi sueño, y ya no estabas, pero al menos sé que en la próxima te doy mi teléfono celular para que me llames en la vida real, y así acordemos un encuentro.
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